Entre las pruebas más destacadas estuvieron la elaboración de una torta Ópera, petit fours y el esperado alfajor de autor, una creación original donde cada participante debió plasmar su identidad.
Para Malena, representante del CFP N.º 34, este fue el mayor desafío. «Era la única receta diferente para todos y ahí se reflejan las ideas, las técnicas y la creatividad de cada participante», explicó. Su propuesta fue un alfajor inspirado en una limonada, desarrollado luego de semanas de preparación.
Para Cintia Atrio, docente evaluadora del CFP N.º 12, el nivel de los competidores fue muy parejo. «Además de la técnica, evaluamos la limpieza, la organización, la capacidad para resolver problemas y la creatividad. El alfajor de autor es una prueba clave porque permite ver la innovación y la impronta de cada participante», afirmó.










