La vanidosa declaración de Erling Haaland tras darle la clasificación a Noruega ante Costa de Marfil en el Mundial

Con el marcador empatado y el tiempo agotándose, el delantero empujó el balón al fondo de la red para darle al seleccionado su primer triunfo en una fase eliminatoria de una Copa del Mundo
 
MUNDO01 de julio de 2026

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Erling Haaland rescató a Noruega sobre el final y, con una sonrisa, admitió que no tenía fuerzas para la prórroga, por lo que no le quedó más remedio que marcar. El delantero del Manchester City anotó el gol que clasificó a los noruegos a los octavos de final del Mundial, y sus propias palabras después del partido lo dijeron todo.

Fue a cuatro minutos del final, con el marcador empatado a uno y la prórroga acechando, cuando Erling Haaland hizo lo que lleva años haciendo: aparecer cuando su equipo más lo necesita. El centrocampista Patrick Berg recibió un pase de Oscar Bobb y deslizó el balón hacia el lado contrario de la portería; ahí estaba el delantero, casi sorprendido por el servicio perfecto, para empujarlo al fondo de la red. Noruega selló así su primer triunfo en una fase eliminatoria del Mundial y avanzó a los octavos de final, donde se medirá a Brasil el domingo. Pero fue lo que dijo Haaland después del partido lo que concentró todas las miradas.

“Estaba agotado, así que pensé: ‘No puedo aguantar la prórroga, así que tenemos que marcar’”, declaró el delantero a la cadena noruega TV2, con una sonrisa que resumía el alivio y la arrogancia contenida de quien sabe que puede resolver una situación límite a voluntad.

Una frase que, pronunciada por cualquier otro jugador, sonaría a bravuconada, pero que en boca de Haaland tiene el respaldo de los números y de una tarde en la que, aun lejos de su mejor versión, terminó siendo el hombre del partido.

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El encuentro ante Costa de Marfil estuvo lejos de ser una actuación brillante del noruego. Durante gran parte de los 90 minutos, Haaland estuvo completamente desconectado del juego. Flotó entre los dos centrales marfileños, logró llegar a algún remate de cabeza sin potencia y, conforme avanzaban los minutos, se volvió cada vez más invisible sobre el césped. Frustrado por la escasez de pases, comenzó a bajar más en busca del balón, aunque eso lo alejaba de su zona de mayor peligro: de cara a la portería.

El problema no era solo de Haaland. Los extremos Antonio Nusa y Alexander Sorloth optaron con demasiada frecuencia por conducir el balón en lugar de servirlo rápido al delantero, lo que dejaba sus carreras sin sentido y lo obligaba a detenerse en el centro del campo.

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