El ataque iraní a Kuwait: por qué destruir una planta de agua puede colapsar una nación entera

La ofensiva de Teherán sobre infraestructura hídrica expone una amenaza silenciosa en el Golfo Pérsico, donde un misil puede dejar sin suministro potable a millones de personas durante meses
 
MUNDO17 de julio de 2026

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Un ataque de Irán dañó una planta de energía y desalinización de agua en Kuwait este viernes, al tiempo que el conflicto entre Teherán y sus vecinos del Golfo expone una vulnerabilidad que pocas veces aparece en los titulares: la fragilidad del suministro de agua potable en una región que depende casi por completo de la tecnología para producirla.

Según informó la agencia de noticias AP, el Ministerio de Electricidad, Agua y Energía Renovable de Kuwait confirmó que el ataque provocó un incendio y daños en un gran número de unidades de generación eléctrica.

El incidente no fue aislado. Desde el inicio del conflicto, Irán ha atacado infraestructura cercana a varias plantas de desalinización del Golfo Pérsico. Kuwait ya había reportado daños en la planta de desalinización de Doha West a raíz de escombros de drones interceptados. En Bahréin, un dron iraní dañó una instalación de desalinización el 8 de marzo. En los Emiratos Árabes Unidos, ataques iraníes impactaron el complejo de energía y agua de Fujairah F1, a pocos kilómetros de una de las plantas desalinizadoras más grandes del mundo. De acuerdo con AP, las autoridades kuwaitíes activaron planes de contingencia de emergencia y lograron contener el incendio.

La razón por la que estos ataques generan alarma va más allá de los daños materiales inmediatos. Kuwait obtiene alrededor del 90% de su agua potable de la desalinización; Omán, el 86%; y Arabia Saudita, cerca del 70%. El proceso consiste en extraer la sal del agua de mar, principalmente mediante la técnica de ósmosis inversa, que empuja el agua a través de membranas ultrafinas. Sin estas plantas, las grandes ciudades del Golfo no podrían sostener sus poblaciones actuales.

La concentración geográfica de esa infraestructura agrava el riesgo. Más del 90% del agua desalinizada del Golfo Pérsico proviene de apenas 56 plantas, todas ubicadas a lo largo de la costa y dentro del radio de alcance de misiles y drones iraníes. Un análisis de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de 2010, citado por AP, advirtió que ataques contra esas instalaciones podrían desencadenar crisis nacionales en varios estados del Golfo, y que interrupciones prolongadas podrían durar meses si se destruye equipo crítico. El documento señaló que “cada una de estas plantas es extremadamente vulnerable al sabotaje o a la acción militar”.

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Muchas de estas instalaciones están físicamente integradas con centrales eléctricas en sistemas de cogeneración, lo que significa que un ataque a la red eléctrica puede interrumpir simultáneamente la producción de agua. Las plantas tienen múltiples etapas —sistemas de captación, tratamiento, suministro energético— y el daño a cualquier eslabón de esa cadena puede paralizar la producción completa.

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