El encuentro se desarrolló con el lema “Hoy no podemos perder la memoria”: la declaración conjunta puso de manifiesto que la demanda de justicia y el rechazo a la impunidad no constituyen el reclamo de una ciudad en particular, sino que es una causa que interpela y compromete al conjunto de la sociedad argentina.
La ceremonia empezó en la plaza seca de la AMIA, donde se encendieron velas en memoria de las víctimas y se realizó un minuto de silencio. Luego se hizo la tradicional "foto de familia" frente al monumento de Yaacov Agam, inaugurado en 1998, semanas antes de la reinauguración del nuevo edificio tras el atentado. Este monumento simboliza el compromiso permanente con la memoria y el reclamo de justicia.













